martes, 15 de abril de 2014

San Marcos firma convenio con España para potenciar CC.II.

“El objetivo es crear y desarrollar programas de formación, estudio y cooperación en el campo de la información y documentación…”

El Excmo. Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), Dr. Pedro Atilio Cotillo Zegarra, y el Presidente de la Fundación Ciencias de la Documentación (España), D. José Raúl Vaquero Pulido, han firmado Convenio Marco de Cooperación Académica Científica y Cultural para potenciar las Ciencias de la Información, Documentación, Bibliotecas y Archivos en el Perú.

Ambas instituciones consideran beneficioso establecer el Convenio Marco de Cooperación ya que se asienta en la base de que ambas Instituciones tienen objetivos comunes en propiciar la creación, fomento y desarrollo de actividades de formación e investigación, presencial o virtual, en relación a las Ciencias de la Información y Documentación, así como la realización de proyectos educativos de capacitación y perfeccionamiento profesional, siendo además de interés mutuo la cooperación en los aspectos educativos y de crear foros nacionales e internacionales para el intercambio de experiencias y conocimientos en el uso de la información y documentación inherentes a sus funciones y actividades.

Por tanto, el objetivo del Convenio Marco de Cooperación Académica Científica y Cultural es crear y desarrollar programas de formación, estudio y cooperación en el campo de la información y documentación que permitan el intercambio de conocimientos y experiencias en el uso y acceso a la información que contribuirán a fortalecer las relaciones académicas, científicas y culturales entre ambas instituciones en el Perú y a nivel internacional.

Para cumplir con los propósitos del Convenio Marco se ha constituido un Comité de Coordinación integrado por el Jefe de la Oficina General del Sistema de Bibliotecas y Biblioteca Central y el Director de la Escuela Académico Profesional de Bibliotecología y Ciencias de la Información representantes de la Universidad, y del Enlace con Instituciones Representativas en Perú de la Fundación, quienes coordinarán y realizarán el planeamiento, seguimiento y evaluación de las actividades académicas, así como desarrollarán los procedimientos de interconectividad.

Más información: https://www.facebook.com/fundacioncd

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Dpto. de Información
Fundación Ciencias de la Documentación

 

 

jueves, 10 de abril de 2014

Kepa Osoro. Un estado de ánimo

Reproducimos  una  entrevista publicada en el blog: Trama Texturas del mes de abril del 2014. Kepa Osoro es un especialista español en lectura y bibliotecas escolares

Me llamo Kepa Osoro Iturbe
Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como aprendiz de todo, experto en nada… aunque algo sé de bibliotecas, promoción de lectura, comprensión lectora, Literatura Infantil y Juvenil y formación de formadores.

 Me gusta leer porque una vez descubierta la magia y la pasión, el misterio y la riqueza infinita que pueden anidar en los libros, ¿cómo ser tan estúpido de no beber de ellos con fruición, humildad y adicción? Lo difícil a veces es llegar a tener esa experiencia con la lectura por culpa de experiencia escolares, familiares o vitales negativas construidas alrededor de los libros por mediadores aniquiladores de pasiones.

 Cuando tenía doce años quería ser psiquiatra infantil.
Hoy soy espectador y actor de la lectura del mundo y los libros, que mira las estrellas, la luna, los sonidos, los aromas, los silencios, las caricias, los besos, la noche y las sirenas con los ojos de un niño que curiosea apasionado e inquieto tras una ventana, tras la ventana que se abre ante él en forma del libro del mundo.

 Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que las pasiones de mi vida están entrelazadas por el amor: María, mi esposa, y la lectura; sin una ni otra me imagino transitar ni un solo día, ambas me embelesan, me obligan delicadamente a ser mejor persona, alivian mi corazón cuando está encogido por la pena, lo llenan de chispeantes experiencias cuando les doy la mano, retan a mi inteligencia, mis sentidos y mis deseos para ser mejor amante, mejor amigo, mejor lector; ambas extraen lo mejor de mí mismo al impedirme acomodarme en la mediocridad, en la autocomplacencia.

 Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: un ir y venir entre el silencio y la palabra, entre la soledad y la conversación, entre la búsqueda y el sosiego, entre el desbocado examen del mundo para desenmascarar todas las riquezas que esconde a pesar de la mediocridad que nos rodea y la apasionada obsesión por compartir mis descubrimientos.

 Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando con unas cuantas décadas a las espaldas descubrí que no era yo quien caminaba mis zapatos y que estaba dibujando un itinerario que no era el mío. Detuve el tiempo, buceé en mí mismo, me hice las preguntas adecuadas, busqué la luz y la comencé a alojar en el rincón más cálido de mi alma el 1 de noviembre de 2001, mientras paseaba de la mano de María por la playa de la Concha de Donosti.

 Y lo peor cuando Los baños de Inca se llevaron a David, mi hijo mayor, mi confidente, mi poeta de cabecera, mi continuo acicate, mi señuelo para aprender, estímulo para investigar, para reflexionar, para buscar apasionadamente el mejor camino para llegar a él, para descubrir el itinerario más despejado para acercarle mi palabra, mi consejo, mi aliento, mi desacuerdo, mi ternura, mis propios miedos e incertidumbres. Ambos fuimos creciendo a medida que nos acercábamos y contrastábamos nuestra forma de mirar la vida; la confianza, la honestidad, la ausencia de tapujos y poses, la entrega total al otro… fueron posibles porque nos amamos desde el respeto, desde el vehemente deseo de enriquecer al otro no con regalos materiales sino con la entrega generosa del más preciado de nuestros dones: nosotros mismos.

 Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con la palabrería hueca de quien habla de pasión por la lectura y por la importancia de las bibliotecas y no es capaz de leer más que el prospecto del Viagra o la revista porno de turno y no pisa un centro público de lectura ni borracho de aguardiente y orujo.

 He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… va a ser que no. Nunca he perdido la pasión por mi trabajo, por mis anhelos, por mis sueños, porque si dejara de sentir que el corazón se desboca con solo asomarme a una librería, una biblioteca, una escuela, un corrillo de docentes, padres, bibliotecarios, libreros, editores, autores dispuestos a conversar sobre la lectura, si se apagara levemente mi entusiasmo dejaría de ser yo y dirigiría mis pasos hacia las estrellas.

 Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es tener la oportunidad de seguir aprendiendo día a día de la mano de tantas personas, antes sobre todo niños y jóvenes, que me permiten seguir creciendo a su lado y tener que ingeniármelas para regalarles lo mejor de mí mismo.

 El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando mi hijo Jon llegó un día a casa, todo contento porque la maestra –una compañera de la escuela en la que yo crecía aprendiendo y enseñando- les había pedido que leyeran en casa a sus padres y grabaran en un casete la lectura para llevarla a la escuela al día siguiente y escucharla con los compañeros. ¡Teníais que haber visto a Jon leyendo con toda ilusión y esfuerzo a pesar de que estaba tan afónico que la voz apenas lograba asomar por el borde de sus labios! Sentí tanta emoción de que deseara leer para su maestra y sus compañeros que nunca se me olvidará.

 Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a contemplar la luna si es de noche o a cerrar los ojos si el sol acompaña y recordar todos los dones que la vida me regala cada día y que hacen que mi existencia sea luminosa. Eso me ayuda a ser más humilde y a relativizar las piedritas que a veces se cuelan en mis zapatos.

 Así es como veo el futuro de mi profesión lleno de contradicciones, de descubrimientos, de nuevos colores, sonidos, recursos y discursos que posiblemente cabalguen mucho más deprisa que los mediadores de lectura porque estos suelen estar demasiado ocupados en debates absurdos sobre la idoneidad de lo impreso o lo digital, sobre si hay o no que obligar a leer, sobre si adaptar o no los clásicos para acercarlos a los más jóvenes, sobre si la cultura/lectura tiene que ser gratuita, sobre los derechos de autor y la piratería… Si no ampliamos la mirada perderemos la perspectiva y corremos el riesgo de convertir la escuela, las bibliotecas y, por extensión, la cultura, en irrelevantes.
 

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda sintiendo el júbilo que produce sentir que trabajo y vida privada han estado, están y estarán siempre indisolublemente fusionados con el barniz exuberante del deseo, del privilegio que tienen aquellos que son felices en todos los entornos que habitan, sean laborales como privados.

 El último libro que he leído ha sido El año del pensamiento mágico”, de Joan Didion, un honesto relato sobre la comprensión del dolor que produce la muerte de los que amamos.

 Y lo conseguí en… con perdón, no respondo a tonterías, ¡ya estamos con los cuántos y los cuándos! ¿No sería más interesante preguntar por el `como´ lo he leído?

 Y el primero que recuerdo que leí fue el libro de texto de lectura con el que nos torturaban los frailes en mi escuela bilbaína; ¡maldita su sangre, empeñados en que todos leyéramos la misma página, a la misma velocidad, con la misma entonación, con idéntico ritmo y que encima gozáramos de la magia de la palabra! ¡Con  lo torpe y tímido que era yo por entonces! ¡Incapaz de seguir el ritmo de mis compañeros, incapaz de no silabear y atrancarme, incompetente para no saltarme a otra línea, impotente ante la humillación de las lecturas en voz alta no preparadas de antemano! Eso sí, a pesar de la escuela, ahora soy un apasionado de la lectura. ¡Los caminos del señor de los libros son inescrutables, hermanos!

 En mi mesilla tengo ahora para leer Cérebro e leitura, de Teresa Silveira. Y Sirenas, de Ángel González.
Me gustaría añadir que para promover la lectura sobran los artificios, los espectáculos jacarandosos, las campañas oficiales de lectura y los discursos grandilocuentes. Armados solo con la palabra, derramada en un amoroso encuentro de lectura de regazo, en una humilde sesión de lectura compartida en la que lector y oyente se dan de leer generosa y límpidamente, solo con eso, la semilla del verbo regalado anida en los corazones.

             http://kepaosoroiturbe.lectyo.com/
              http://dialogosdelectura.lectyo.com/

Fuente: Blog: Trama Texturas: Sobre edición y libros. Sus hechos y algunas ideas/Abril, 2014

 

 

martes, 8 de abril de 2014

Poetas & Bibliotecarios


Fueron los años maravillosos cuando en Lima se respiraba poesía, se escribían poemas, se publicaban poemarios y se iba de recital en recital. Eran los jóvenes poetas de Hora Zero y la Generación del 70, que con su pelo largo y versos cortos, escribieron en nuestros corazones un sentimiento que hasta hoy perdura. Eran los años cuando los Poetas & Bibliotecarios convivían hermanados por la cultura, vivían su hora azul, recorrían lugares sacros, profanos y mundanos, buscando el salón de la fama y disfrutando de su juventud creadora.

Y que hoy cuarenta años después, continúan navegando en el mar de sus ilusiones, aunque sepan que jamás alcanzaran las estrellas que los guían.

En la primera  foto de izquierda a derecha se puede reconocer a David Yépez Vidal, a los  poetas Jorge Espinoza Sánchez, Gustavo Armijos, Javier Huapaya; en el extremo derecho al poeta Benito Gutti i Catalán, seguido del bibliotecario Pedro Valencia...



En la segunda foto se puede reconocer al bibliotecario Augusto Yslas,  el cuarto de la izquierda es Segundo Soto Coronel, seguido de David Yépez Vidal, luego siguen el poeta Javier Huapaya y Benito Gutti i Catlán. Poetas & Bibliotecarios reunidos para rendir homenaje al poeta mayor Juan Ojeda Ojeda, autor del poema "Elogio de la Infancia". Era el mes de noviembre de 1975, en la Semana del Bibliotecario Peruano.

viernes, 28 de marzo de 2014

Javier Huapaya: el hombre que recitaba ataraxia, ataraxia…

Gustavo Armijos, Javier Huapaya y Benito Gutti i Catalán

Cuando lo conocí ya era un poeta consagrado, pues su afición por versar le venía desde su infancia,  el pequeño Javier gustaba de  juguetear en la chacra de su  padre, rodeado de naturaleza sabia y silvestre.

Javier creció entre clorofilas y polen, bebió del néctar de las flores, disfruto del rocío matinal; toda esa vivencia infantil se refleja en su lirica poética.  El periódico mural del colegio José María Eguren de Barranco fue mudo testigo de sus primeras escaramuzas poéticas; las aulas de la Facultad de Letras de la Universidad Federico Villarreal reciben a un juvenil poeta en ciernes, ya más consciente de su talento literario.
Esta seguridad  le permitió escribir su nombre en la lista de los poetas jóvenes del Perú. Era 1970. La más fructífera generación  literaria de nuestra historia. Javier es un iluminado.

Estando en la Escuela Nacional de Bibliotecarios Javier vive zambullido en el hondo mar de la poesía, de pelo largo y versos cortos ya es evidente su calidad poética, y, su empleo de novedosos recursos que maneja con solidez.
Toda esa generación creció, maduro y envejeció dejando regada su producción poética a lo largo y ancho del mundo redondo y ajeno.

Tiempo después… Javier Huapaya asombra a sus contemporáneos ya no por su poesía ni la bibliotecología sino por algo que todo el mundo lo desea, lo persigue, lo busca, ofrecen el oro por  y el moro por conseguirlo, hasta venden su alma al diablo por tenerlo. Javier Huapaya  descubrió el secreto del retrato de  Dorian Grey, pues su figura de poeta permanece inalterable aunque pasen los años.
Algunos dicen que Javier esta macerado en vino, la bebida preferida de los dioses, otros dicen que Javier en su peregrinación poética por lugares remotos de la tierra,  descubrió la fuente de la eterna juventud. Para Javier Huapaya Huapaya la alquimia  de su eterna juventud está en su poesía, pues el nació y creció poeta, la poesía  es el verdadero elixir para alcanzar la inmortalidad…

A la izquierda David Yépez al centro Javier Huapaya y a la derecha Augusto Yslas


A   T   A   R   A   X   I   A

 Siempre te veo en todas partes
Igual al grano que fecunda en los ovarios
De la arcilla. En todos los lugares
                                      del Ser y no Ser.

Equilibrada en el más allá de la existencia
Porque tienes la misma extensión de mi sonrisa
Porque tienes la misma forma oscura de mi cuerpo
Y la dentadura de mis huesos.

 Estás en mi como Aníbal asediando la naciente
De los mares. Y como Penélope tejes y destejes
Sin acabar el anhelante atavío. Qué ágape
                                          tienes de mis huesos.  

Si me repites tu frase preferida (Cogito ergo sum)
Si piensas que soy el comienzo y final
Tú serás el comienzo de todos los finales.
              Ataraxia     Ataraxia

Para mis páncreas y duodeno.
               Ataraxia     Ataraxia
Para mi perro muerto.

 Apareciste cuando el dolor invadía a mi madre
Cuando aparecieron mis cartílagos
Y mi vitrina llena de vísceras.
Y desaparecerás al final de mis vértebras
Junto a la sonrisa que se desespera en el silencio.

 Siempre pensativa estás en mis neuronas
No te dejo ni me dejarás tampoco. Rastrillera
De mis pasos. Figura inanimada animada
                                        por un lejano espectro.
Yo te di el origen fehaciente de mis orígenes.
Y hoy:  -te sonríes después de la catarsis.

 Oh imagen perdida en los espejos mediatos inmediatos
Sácame ese gesto negro metido en mis párpados.
Y no te precipites que a medida que me vaya
Te acercarás al claro espejismo de la nada.
Naturalmente la naturaleza te ha dado

                                       vida inmediata de mi grito

 Ataraxia… Ataraxia. Hasta cuando estaré cargando
El peso negro que le han robado a la noche.

 Del poemario inédito: Ataraxia

 


 

martes, 18 de marzo de 2014

Entrevista al artista plástico Alex Sotero Flores

“Disfruto estar involucrado con libros que tienen total vigencia en el contexto social actual…”



Alex Sotero Flores es un joven artista plástico egresado de la Escuela de Bellas Artes en la especialidad de Dibujo y Pintura, con estudios de diseño gráfico convencional  y por computadora. Toda esta formación artística  le ha permitido descubrir una veta extraordinaria  para su creatividad.

 Incursionar exitosamente en la ilustración de libros y otros trabajos, es para Alex  Sotero la realización practica de su vocación artística; ya que el arte  para Alex Sotero Flores es  un vehículo de pensamiento como la escritura o la música.  Aquí su historia artística y vital.
 
Escribe Fernando J. Pebe

-¿Cómo descubres tu pasión por el dibujo?


Es algo que empezó en mi niñez como un pasatiempo, luego se volvió objeto de estudio y ahora es mi fuente de trabajo.

 -¿Qué sientes cuando vez tus creaciones artísticas hechas realidades?

 Pues por la demanda de tiempo y atención que exige la realización de una obra surge una sensación de confort al verlas culminadas; sin embargo el ojo crítico siempre está corrigiendo ciertas cosas...pero así como a veces puede haber cierta disconformidad también hay satisfacción por las obras en las que he tenido mayores aciertos. 

-¿Cómo incursionas en la ilustración de libros?


Hace ya algunos años vengo colaborando con fondo editorial cultura peruana, comencé haciendo ilustraciones para textos escolares y luego el escritor Jorge Espinoza Sánchez me fue encomendando hacer las ilustraciones de sus obras, aquella responsabilidad significa para mí un reto que sigo asumiendo con placer y respeto.
 
-Para crear tus ilustraciones se supone que tienes que leer todo el contenido de un libro ¿Cuál es tu técnica?

Si...disfruto mucho el hecho de leer el texto  y procurar captar la atmosfera del libro, voy destacando los elementos que me parecen más expresivos, trato de obtener información adicional del contexto y así lo voy recreándolo tratando de complementar tanto la escena descrita como a la unidad del libro.
Alex Sotero Flores y la poetisa Rosina Valcárcel
 -¿Cómo está el mercado de ilustradores de libros en el Perú?

No lo sé exactamente...yo trabajo como diseñador gráfico en una empresa que no tiene nada que ver con libros y en mi tiempo libre desempeño  mi  labor de ilustrador, no tengo contacto directo 
con otros colegas ilustradores o con otras editoriales...así que en ese sentido mi trabajo es algo aislado.
 
-¿Qué grandes maestros te han dejado huellas en tu desarrollo como artista plástico?

 Pues es muy variado, por ejemplo para desarrollar el poemario “Poeta en el infierno” de Jorge Espinoza me acerque a los grabados de Durero,  sobre la divina comedia al hallar una analogía entre el escritor sufriendo condena en prisión acusado injustamente de terrorismo en las duras épocas del fujimontesinismo, y, la  travesía de Dante descendiendo  a los infiernos. Para mi actual proyecto estoy tomando como una de mis referencias las caricaturas de Carlín, cuando era estudiante me gustaba las ilustraciones de Roger Dean (autor de las portadas de los discos de la banda Yes);  los dibujos de Egon Schiele la pinturas de tapies y muchos otros...la cuestión es que siempre nuevos referentes  se van añadiendo a la lista con el paso del tiempo.
 
-Entre tantos conflictos ¿Qué disfrutas de la labor realizada?

Disfruto estar involucrado con libros que tienen total vigencia en el contexto social actual, y, el como la intensidad de los testimonios y denuncias halladas en ellos hacen que mi trabajo  trate de estar a la altura de las circunstancias.

 Si bien es cierto que la temática del libro en si marca una cierta pauta para realizar las
Ilustraciones,  también hay una gama amplia de posibilidades para abordarlo, en ese sentido disfruto colaborar con alguien que confía en mi criterio y me da plena libertad para expresarme.


-Tu trabajo como  ilustrador de libros te ha permitido incursionar en el mundo cultural limeño

¿Qué cuentas de esta experiencia? 


Así es  me ha permitido conocer a  personajes de ficción muy interesantes como el duende Huaralín, el Ratoncito Caficho … y personajes de  la vida real, sobre todo en los recitales de poesías de Jorge Espinoza Sánchez, he podido conocer a los poetas de la generación del  70 y los poetas de Hora Zero.

-¿Estás buscando otras formas de expresión?

 Deseo volver al lienzo a pintar en formatos grandes ya que los últimos años he estado abocado mayormente al diseño por computadora.

-¿Soñaste con llegar a ser el artista plástico que eres ahora?

  Lo que no pensé es estar involucrado con la estética de los libros, creo que soy afortunado al tener la oportunidad de experimentar con proyectos vinculados a obras significativas como Papiros de Tiresias o Poeta en el Infierno en tiempos donde el interés por los libros parece

 descartado por los jóvenes ya que estamos demasiado ocupados en la superficialidad mediática que nos proporcionan los medios, la televisión ,las redes sociales etc. 

  -¿Cuál es tu próximo proyecto?

 Ahora estoy desarrollando las ilustraciones de El Ratoncito Caficho que es un cuento cuyas
 ilustraciones de corte "infantil", narran las anécdotas de un roedor que intenta sobrevivir en alcantarillas cuyas características no distan mucho de las de nuestra sociedad; acabando este cuento retomare las ilustraciones del poemario "Documentos Secretos de Sodoma"
 


Alex Sotero Flores y Fernando J. Pebe