De su próximo
poemario a publicar: Ataraxia, presentamos en calidad de primicia cinco poemas
inéditos
A T A R A X I A
QUIEN
CONOCE EL PAPEL
SECANTE DE MI
ROSTRO
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| Javier Huapaya, Lima,1947 |
Poeta y Bibliotecólogo; 2º
Premio de Poesía José Gálvez
Barrenechea (1977), otorgado por La Gran Logia Masónica del
Perú; ha publicado dos libros de poesía: Meditaciones y
Osamenta,
está por publicar su tercer libro de poesía:
Ataraxia. Trabaja en la Universidad
Ricardo Palma en la
Biblioteca Central.
NADA ES
MAS BELLO QUE
NOSOTROS MISMOS
Nada: es más bello:
-que nosotros
mismos: -¡Nada!
¿Qué sería si no tuviéramos espíritu?
Si el Cerebro: -El último milagro de
Dios.
No encajara perfectamente en el
Cráneo
Y no se alojara en la parte superior
del Cuerpo.
Qué sería: si de nuestras cuerdas
vocales
-no brotara el sonido.
Si las neuronas: no elaboraran
Conocimiento.
Conocimiento.
Y no se dieran un baño de Luz con la
Lectura.
Si al interior de nuestro Ser: ¡La
voz!
No llegara a los tímpanos del Alma.
–Y
Si no pudiéramos cuajar con la mirada
–Una
Visión panorámica o un punto fijo: - El maravilloso
Atardecer que nos da el ocaso. O el
asombro
Ante lo bello: la orquídea que hipnotiza
la mirada del hombre.
¿Qué sería -Si no tuviéramos olfato?
Si no sintiéramos –el aroma que
emanan los santos
O el olor que despiden los cadáveres.
Ignoraríamos: las vertientes entre el
Ser y no Ser.
Pensamos que estamos en olor de santidad
Cuando en realidad
-la
pudre nos gobierna.
¿Qué sería si no tuviéramos olfato?
SOBRE
LAS TELAS LILAS
DE LAS ARIDAS
ROCAS
Sobre las hierbas dormidas
-se aparea el olvido.
Oscuros enigmas esconde la Noche.
Los bordes perfectos. Las huellas
intactas
De petrificados helechos –desfloran
la roca.
Bajo los sedimentos de las Eras
dormidas
Al interior de una piedra. –Atrapadas
Dentro de ámbar: duermen dorados
insectos
con el ceño fruncido.
Bajo la Luna naciente –la Noche
sonríe.
Aves extinguidas con alas de luces
–Eternizan
Su vuelo sobre la piel de la roca.
Orquídeas
Envueltas en pétreas corolas:
Polinizan la mirada de las Eras. -Animales
De elevadas cimas –dejan sus huellas.
-Sus enormes
Pisadas –impresas en la luz de la
roca.
Bajo la Luna redonda –polinizando la
Vida.
Sacaremos esquirlas. Esquirlas candentes
De los ojos famélicos del Sol. Y
hurtaremos
El fuego: la llama. La chispa
Y encenderemos la Noche del Tiempo.
Sobre las telas lilas de las áridas
rocas
En el
útero más íntimo de la Tierra. Hurgaremos
El polvo de las alas de las mariposas
Y bajo un manto de hebras dormidas:
-Despertaremos.
Siempre te
veo en todas partes
Igual al
grano que fecunda en los ovarios
De la
arcilla. En todos los lugares
del
Ser y no Ser.
Equilibrada
en el más allá de la existencia
Porque
tienes la misma extensión de mi sonrisa
Porque
tienes la misma forma oscura de mi cuerpo
Y la
dentadura de mis huesos.
Estás en mi
como Aníbal asediando la naciente
De los
mares. Y como Penélope tejes y destejes
Sin acabar
el anhelante atavío. Qué ágape
tienes de mis huesos.
Si me
repites tu frase preferida (Cogito ergo sum)
Si piensas
que soy el comienzo y final
Tú serás el
comienzo de todos los finales.
Ataraxia Ataraxia
Para mis
páncreas y duodeno.
Ataraxia Ataraxia
Para mi
perro muerto.
Apareciste
cuando el dolor invadía a mi madre
Cuando
aparecieron mis cartílagos
Y mi
vitrina llena de vísceras.
Y
desaparecerás al final de mis vértebras
Junto a la
sonrisa que se desespera en el silencio.
Siempre
pensativa estás en mis neuronas
No te dejo
ni me dejarás tampoco. Rastrillera
De mis
pasos. Figura inanimada animada
por un
lejano espectro.
Yo te di el
origen fehaciente de mis orígenes.
Y hoy: -te sonríes después de la catarsis.
Oh imagen
perdida en los espejos mediatos inmediatos
Sácame ese
gesto negro metido en mis párpados.
Y no te
precipites que a medida que me vaya
Te
acercarás al claro espejismo de la nada.
Naturalmente
la naturaleza te ha dado
vida
inmediata de mi grito
Ataraxia…
Ataraxia. Hasta cuando estaré cargando
El peso
negro que le han robado a la noche.
E S
E P E L
O
Ese pelo:
Negro intenso. –Descansa sobre la cama
Se tuerce y
retuerce a lo largo de la sábana
Como resto
de garúa. Ese pelo: largo -largo
como
fina estela de humo.
Me
preocupa. Me fatiga. Me harta de miedo
Y de solo
verlo: me eriza la piel del alma.
Ese pelo:
busca sin cansancio sus raíces
Sus
almácigos de pelos. Su lugar de origen.
Ese pelo:
se enrosca y desenrosca
igual que una sierpe.
Se mueve y
remueve como si tuviera vida
como si tuviera alma.
Qué
metamorfosis más confusa y continua.
Muda raras
imágenes en la cama. Surge y resurge
Un lenguaje
oscuro desde su pálido lecho
Que dice y
desdice en dibujos diferentes
En fibras
reducidas a lejanos alfabetos.
Ese pelo:
qué -a simple vista
No tiene
sombra –me escruta la mirada.
Parece una
vena oscura en una piel blanca
O una
arteria negra salida de la sábana.
¿Quién conoce mis lágrimas?
La porosidad sedienta de mis
poros.
¿Quién conoce el papel secante
de mi rostro?
Para qué se expresen de ese modo.
¿Quién no ha sido zarandeado
Por el peso amargo de la baba.
O la mirada ojerosa de la envidia
Y ésta: mortificada: -asediando mis pasos.
¿Qué sentencia es ésta?
Para que me señalen con el dedo
torvo.
Si las murmuraciones estallan. -Estallan
En mi ser: como esquirlas.
Y solo al tocarme –apenas tocarme.
Adquieren vida: -estallan:
Y me hieren mortalmente.
¿Qué sentencia es ésta?
Quién conoce el papel secante
de
mi rostro
Para que se expresen de ese modo.

1 comentarios:
Ataraxia, para la osamenta, y para lo que no podemos comprender.
Un placer visitar su blog.
Saludos,
Ricardo
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